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Te requiero ayer

 

Te recuerdo la torpe bandada de pájaros que dejas,
la oscura mirada que a tu lado goza,
el áspero e inquieto y desordenado silencio.

 

Te recuerdo la vida que pasamos quietos
cubriendo de notas las quebradas albas
y el dulce huir de los ojos culpables.

 

Te recuerdo más cuando más lejos andas
y requiero aún tus sensibles dedos
viajeros en cuerpo y papel de seda.

 

Y te requiero por ser distante en locuras,
distinto emerger en los campos desiertos,
cercano en mi imagen, extenso y certero.

 

Te requiero ayer y en el hoy que ya pasa,
quedo inaccesible para mejores sueños
y mañana vengo a reclamar presencias
y a templar la duda, a ponerte empeño.

 

HAZTE SERENA LLUVIA

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Hazte serena lluvia

No llegarán tus manos a tocarme
ni el vientre oscuro se abrirá deshojado
ya te has ido, no regresas, eres mudo
en mi espera, ausente en mi erario.

Te enalteciste en mi voz glaciada
te fuiste del infierno a otro paisaje,
ya no sacias los días eternos,
que el dolor fue tuyo en ti se pierde.

Qué engaño en el pasar del tiempo
oculto estás, apenas me sorprendo,
no quiero regresar imágenes hirientes
me basta rozarte para que el dolor me pierda.

Quiero llegar a un pacto que cure
tu llaga reciente ya cercenada y mi alma
dócil si es que lloras, te querré en tu muerte
y hallarás mi vida entregada a sueños.

Perdonaré la niña anclada y su vigilia
y su espanto por vivir, su inerte existencia,
la actividad engañosa y el dejarse siempre
y volveré a los tiempos de la lucha apasionada.

Y aunque ya mis manos no te llegan
ni tu voz me calma en mi abandono
seguirás fluyendo en los míos pero
hazte serena lluvia, déjate calar despacio.

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Ilustración de Ángela Oña, creada para el poema

Ilustración de Ángela Oña, creada para el poema

El PULSO DE LA VIDA

¿No sientes el pulso de la vida

adaptándose la piel a su tibieza,

entregándose galopante a su abrazo,

tendiéndote la trampa en su vaivén?

 

Morirse con el día y el tiempo avanza

y adueñarte de la luna en bocanadas de fuego,

si se ha ofrecido benévola para cortar la suerte

se deja atrapar enfocando el aura.

 

Viajar en la cresta y aterrizar de pronto

y avanzar corriendo y frenar el paso.

¿No ves que como pluma vas a su ritmo?,

que es su pulso no el tuyo el que te empuja.

 

Sientes, tal vez como tú en el centro

y cómo figuras a tu alrededor viajan,

fotogramas de vida que no llegan

a ser de nadie, mas del tiempo debieran.

 

Siento el pulso del tiempo que espera

que pase a veces silenciosa, susurrante

y prófuga aparezco cuando se detiene a por mí

mas si avanzo, él empieza su  huida.

 

Ni vienes a mí ni corro al encuentro

pertenecemos los dos a un mismo espacio

mas espacio y tiempo me alejan hastiada

y me detengo, halo sin peso, sin cuerpo.

 

 

 

FIGURACIONES

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Me figuro que todo es agua cuando a lo lejos miro, que la tierra que veo está orillada en su latir, avanzadilla a su encuentro para retornar de arena y a la ventana llamar.

Me figuro que ya estoy a medio camino, que cuanto más me acerco más encuentro la brisa y que la decadencia se esfuma como si el tiempo necesitase embriagarse del placer de la mirada sin límites, sin espacio recortado.

Me figuro que ya descalza paseo, que si es de cemento el piso y el camino, se resquebraja y nace la arena en su desierto y no quema mas que en el sentir del paso que dejaste y aparece como oasis pretendido con gusto a las algas que puedo adivinar.

 Me figuro avanzando sin prisas a la orilla que huelo sin avistar y que en su rítmico sonido se planta a guiarme cual sirena y viajo eclipsada sin miedo a lo que toco que es todo pasaje hacia él y al placer esperado.

 Me figuro que el horizonte se ha acercado a mis ojos, que mis manos tocan el agua interminable y la ceguera parte al tiempo pasado y la explosión se acerca, temerosa estoy de no poder acapararla toda.

 Me figuro que el cuerpo ya no es tan tangible, que se mezcla en círculos con su liviano ser, que pertenezco a su gen y a su merced estoy, que la piel se entrega al amantísimo y ya no es mía.

 Y en tanta figuración encuentro la belleza, que aparece cierta cuando me dejo llevar y me vuelvo a mi estancia a recrear los pasos y como en una proyección, vuelvo al inicio y avanzo. Figuraciones todas al tempo que marco, para acabar los pasos en un cadencioso adagio.

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Te irás y te llevaras las notas prendidas

que acondicionaron mi vida para ser sola

y más sola estaré, más sin ti y no puedo.

Recelo del mundo sin música que me atrape

y recelo de la casa sombría que tu marcha niega,

seré sombra en la oscuridad de tu vacío

y tú soñaras que eres el fruto digno de mí

y yo soñaré que nunca dijiste lo contrario.

Fuiste la pasión y lo que quise dejar como mi entrega

y ya padezco la ausencia dura del despego,

del vuelo que quisiera cortar para mí, hacia mí.

El llanto es ira contenida de tu prolongada ausencia

y de tu partida hacia las manos que adoras

pero el sonido quiero que venga y que no se pierda

que siga una y otra vez adornando mi halo,

mi ensoñación, mi quimera.

Te pierdes en un horizonte que no alcanzo

y no soy arco y no eres flecha, no me preparo

para tu distancia, amado hijo.

Mi necesidad es más grande cuanto más afirmo

tu partida, no sé aún vivir con tanto duelo,

con tanta pérdida, con tanta ausencia.

Repetiré nostalgias y las coseré al vuelo de mi falda

y no podré regresarte más que en tus dedos,

necesitaré tocarte como un niño y dormirás lejano.

Siento que te has ido y aún te tengo

y siento que el amor henchido se me agarra

y no hay lugar para este llanto porque es así,

todo fue escrito, para mi angustia, para mi desesperación.