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Voy hacia ti, yo cuerpo alado

Voy hacia ti, yo cuerpo alado,
en tu cintura invoco el tiempo perdido.
Magnífica me impongo,
aseguro un armonioso encuentro
y finjo el cuadro de figuras cinceladas.
Escojo la sonrisa.
Lo amargo se suspende.
El real momento
a los sueños yo lo entrego.
No hay presagio sólo imagen,
´femme fatale` o acaso cierta virgen.
Estreno piel y alcanzo altura,
desde arriba observo la silueta
y en las aguas de Narciso
voy creciendo.

M. Elorza

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In Memoriam, un recuerdo justo (1947-2013)

Pasan las horas, venga el día a recordar
la imagen de una vida atropellada
que no se pierda en tanto espacio
no se pronuncie su nombre en el vacío
Que aparezca laureado,
ríndase el homenaje merecido.
Que el hombre sin miedo
regrese del silencio,
permanezca erguido, su voz sea aclamada.
Póngase un monumento a su memoria
por ser único, libre y extendido,
aguerrido, del mundo y de la calle.

Venga la historia a hacer justicia
no hay lápida, epitafio, no hay cenizas,
el clamor se sienta en las reuniones
clandestinas, en el filo de la noche
en el latido de una lucha.
Fue hombre, Adán tal vez,
justo guerrero, así su marcha.
No venga nadie a malograr ese momento
de rememorar tanta batalla,
tanto ganado, el trofeo conseguido
al colectivo,
su bravía infinita en la palabra.

Venga de súbito la sangre
a poseernos otra vez.
Que se congreguen los valientes
al toque de su mano
y alcancen la calle cubriendo las esquinas.
Que su cuerpo pese en la cabeza
que se siga la marcha, no regrese,
nadie vuelva la mirada
ya no hay miedo,
¡arrojados seguid su voz!.

No se olvide su nombre,
sus batallas, la guerra emprendida
su fértil entrega.
Todos sepan de él,
que fue un valiente
que la vida le dio lo que pedía.

Que nadie sepa de su ocaso
del que yo sé, el que sostuve
tanto tiempo, nadie sepa
del lider que en momentos nos dejaba.
Nadie sepa del dolor que es sólo mío,
de mis hijos, sus hijos, su débil
corazón, su mano de hacha.
Nadie conozca que fue tan solo un hombre
que regresó a la nada sabiendo que se iba.
Que nadie sepa de un “te quiero! casi póstumo.
nadie de su febril tiempo.
Solo viertan su cuerpo en la montaña
y en el patio central de tanta lucha.
Que al recordarlo una punzada
sientan sus amigos y el enemigo
calle para siempre.

Descansan ya sus huesos en los nuestros
tanto hubo, tanto que recuerdo
que mi historia se entronca con la suya
tan largo el tiempo vivido,
tan larga su ausencia.

Así el abril llegó de pronto
a romper el alma y las cadenas
y a dejar tanto vacío,
cambiar la vida, bruma y luz
abismo y cielo,
y ese abril cercenante venga ahora
a dar color a lo perdido
regresarte sin heridas,
sostenido liviano en
nuestro aire.
Sea así, por siempre
por lo que lo quise
y quiero, es mi memoria.

M.Elorza