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El vuelo de tu risa a mí me venga

El vuelo de tu risa a mí me venga
me atrape cual la luna en mi ventana,
no quiero que mi noche te detenga.
 
Soñemos con un tiempo sin tormento,
que el cuerpo que nació para la danza
ya se avenga solícito a mi encuentro.
 
Perderme en el azul de aquellos ojos
que dolidos me esquivan en la calma
me da la muerte en la vida que no escojo.
 
Me ciego en la codicia del amante
mas hiero tu camino al no atraparlo,
maldigo esta traición a tu semblante.
 
Te quiero y más te amo carne mía
quisiera que mis manos te sostengan
y el mar se quede calmo en tu bravía.
 
Mi piel, mi hijo, osada valentía
si me dejas yo voy a recrearte
cual cometa que viaja por la vida
 
llenando de emociones estas vías
del tiempo y del espacio que habitamos.
Requiero ya tu sangre por la mía.
 
Saldremos con el sol de primavera
bailando aquel  compás de los sonidos
que escuchas cuando llamas a mi puerta.
 
Ya llegue  esa sonrisa a desprenderme
del castigo infligido por tu pena
que el vacío se aleje de mi vientre

y éste acoja otra vez tu breve cuerpo
desate tu silencio amordazado
y vueles de mi mano al libre viento.

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Te requiero ayer

 

Te recuerdo la torpe bandada de pájaros que dejas,
la oscura mirada que a tu lado goza,
el áspero e inquieto y desordenado silencio.

 

Te recuerdo la vida que pasamos quietos
cubriendo de notas las quebradas albas
y el dulce huir de los ojos culpables.

 

Te recuerdo más cuando más lejos andas
y requiero aún tus sensibles dedos
viajeros en cuerpo y papel de seda.

 

Y te requiero por ser distante en locuras,
distinto emerger en los campos desiertos,
cercano en mi imagen, extenso y certero.

 

Te requiero ayer y en el hoy que ya pasa,
quedo inaccesible para mejores sueños
y mañana vengo a reclamar presencias
y a templar la duda, a ponerte empeño.

 

HAZTE SERENA LLUVIA

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Hazte serena lluvia

No llegarán tus manos a tocarme
ni el vientre oscuro se abrirá deshojado
ya te has ido, no regresas, eres mudo
en mi espera, ausente en mi erario.

Te enalteciste en mi voz glaciada
te fuiste del infierno a otro paisaje,
ya no sacias los días eternos,
que el dolor fue tuyo en ti se pierde.

Qué engaño en el pasar del tiempo
oculto estás, apenas me sorprendo,
no quiero regresar imágenes hirientes
me basta rozarte para que el dolor me pierda.

Quiero llegar a un pacto que cure
tu llaga reciente ya cercenada y mi alma
dócil si es que lloras, te querré en tu muerte
y hallarás mi vida entregada a sueños.

Perdonaré la niña anclada y su vigilia
y su espanto por vivir, su inerte existencia,
la actividad engañosa y el dejarse siempre
y volveré a los tiempos de la lucha apasionada.

Y aunque ya mis manos no te llegan
ni tu voz me calma en mi abandono
seguirás fluyendo en los míos pero
hazte serena lluvia, déjate calar despacio.

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Ilustración de Ángela Oña, creada para el poema

Ilustración de Ángela Oña, creada para el poema

El PULSO DE LA VIDA

¿No sientes el pulso de la vida

adaptándose la piel a su tibieza,

entregándose galopante a su abrazo,

tendiéndote la trampa en su vaivén?

 

Morirse con el día y el tiempo avanza

y adueñarte de la luna en bocanadas de fuego,

si se ha ofrecido benévola para cortar la suerte

se deja atrapar enfocando el aura.

 

Viajar en la cresta y aterrizar de pronto

y avanzar corriendo y frenar el paso.

¿No ves que como pluma vas a su ritmo?,

que es su pulso no el tuyo el que te empuja.

 

Sientes, tal vez como tú en el centro

y cómo figuras a tu alrededor viajan,

fotogramas de vida que no llegan

a ser de nadie, mas del tiempo debieran.

 

Siento el pulso del tiempo que espera

que pase a veces silenciosa, susurrante

y prófuga aparezco cuando se detiene a por mí

mas si avanzo, él empieza su  huida.

 

Ni vienes a mí ni corro al encuentro

pertenecemos los dos a un mismo espacio

mas espacio y tiempo me alejan hastiada

y me detengo, halo sin peso, sin cuerpo.

 

 

 

FIGURACIONES

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Me figuro que todo es agua cuando a lo lejos miro, que la tierra que veo está orillada en su latir, avanzadilla a su encuentro para retornar de arena y a la ventana llamar.

Me figuro que ya estoy a medio camino, que cuanto más me acerco más encuentro la brisa y que la decadencia se esfuma como si el tiempo necesitase embriagarse del placer de la mirada sin límites, sin espacio recortado.

Me figuro que ya descalza paseo, que si es de cemento el piso y el camino, se resquebraja y nace la arena en su desierto y no quema mas que en el sentir del paso que dejaste y aparece como oasis pretendido con gusto a las algas que puedo adivinar.

 Me figuro avanzando sin prisas a la orilla que huelo sin avistar y que en su rítmico sonido se planta a guiarme cual sirena y viajo eclipsada sin miedo a lo que toco que es todo pasaje hacia él y al placer esperado.

 Me figuro que el horizonte se ha acercado a mis ojos, que mis manos tocan el agua interminable y la ceguera parte al tiempo pasado y la explosión se acerca, temerosa estoy de no poder acapararla toda.

 Me figuro que el cuerpo ya no es tan tangible, que se mezcla en círculos con su liviano ser, que pertenezco a su gen y a su merced estoy, que la piel se entrega al amantísimo y ya no es mía.

 Y en tanta figuración encuentro la belleza, que aparece cierta cuando me dejo llevar y me vuelvo a mi estancia a recrear los pasos y como en una proyección, vuelvo al inicio y avanzo. Figuraciones todas al tempo que marco, para acabar los pasos en un cadencioso adagio.

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Te irás y te llevaras las notas prendidas

que acondicionaron mi vida para ser sola

y más sola estaré, más sin ti y no puedo.

Recelo del mundo sin música que me atrape

y recelo de la casa sombría que tu marcha niega,

seré sombra en la oscuridad de tu vacío

y tú soñaras que eres el fruto digno de mí

y yo soñaré que nunca dijiste lo contrario.

Fuiste la pasión y lo que quise dejar como mi entrega

y ya padezco la ausencia dura del despego,

del vuelo que quisiera cortar para mí, hacia mí.

El llanto es ira contenida de tu prolongada ausencia

y de tu partida hacia las manos que adoras

pero el sonido quiero que venga y que no se pierda

que siga una y otra vez adornando mi halo,

mi ensoñación, mi quimera.

Te pierdes en un horizonte que no alcanzo

y no soy arco y no eres flecha, no me preparo

para tu distancia, amado hijo.

Mi necesidad es más grande cuanto más afirmo

tu partida, no sé aún vivir con tanto duelo,

con tanta pérdida, con tanta ausencia.

Repetiré nostalgias y las coseré al vuelo de mi falda

y no podré regresarte más que en tus dedos,

necesitaré tocarte como un niño y dormirás lejano.

Siento que te has ido y aún te tengo

y siento que el amor henchido se me agarra

y no hay lugar para este llanto porque es así,

todo fue escrito, para mi angustia, para mi desesperación.

 

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           Qué hacer con el tiempo

                                                         “… que la vida pasa y no se queda”
                                                                          F. Pessoa

Qué hacer con el tiempo
que escapa sutil y firme
de entre las manos inquietas
dejando leve rastro de flores muertas.

Dónde pararlo que atraparlo quede
y oler sus mustias azucenas,
doblegando así su voluntad de huida.

Cómo poner en la balanza
y que la suerte nos sea favorable
el tiempo vivido, el que presientes
y el que pasa tocándolo apenas hoy.

Cuándo volver a navegar
por aguas mansas y que el día
no se avenga extraño, sólo plácido.

Qué sentir, cuando del tiempo
sólo existe la corta sensación
de haber vivido, enfáticas
las horas, quietas en recuerdos.

Y cómo no morir a poco
con los días que se van,
se pierden, no regresan.

 

EN LA TORRE MAS ALTA

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Está sobrevolando la torre más alta como pájaro que planea tras la suerte de ella. La ve tras sus ventanas diáfanas, siempre queriendo saltar y dejarse llevar cual hoja hacia la línea fija que traza el horizonte. Es ave que agarra suave, escondiendo garras o dejando caer su plumaje para no ser vistas. Ahora se entremezcla invisible en la nube que se planta extraña sobre su universo y se convierte en agua, para poder calar los muros y llegar a los cimientos que nos es más que el tronco y las raíces de la que desea poseer. No sabe cómo entra tan sutil que no lo advierte mas que en la piel mojada o en su propia levitación. Qué extraño el dulzor que llega, que no es de tierra mojada, es de flores y no existe jarrón que las acoja pero si un cierto color expandido en la torre, pudiera ser un aromado arco iris. Ahora me pregunto cuál es el paisaje inventado donde se pintan el ave y la que quiere ser libre, tal vez pudiera ser la habitación de arriba de Darabenaz. Discretamente se ha dejado invitar al sueño de siglos atrás y, si no va hacia el horizonte, traspasa el tiempo y se asienta en una estancia que pudiera ser un gran salón , dama ahora, mas dama roja y hacia adelante aún en siglos ya perecidos. Dama errada que es mujer en su torreón donde vierten sus ojos hacia todo lo inmenso que se halla fuera, con sólo un giro cierto puede hacerse de todos los horizontes.

Y ahora regresa cansada de ser etérea y asienta su realidad, mas su semejante no deja de sobrevolar su suerte, incansable, callado, inaccesible, dando a la vida un tono de irrealidad permanente.

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Ilustración de Ángela Oña creada para el poema

Ilustración de Ángela Oña creada para el poema

 

QUE TODO PASA

 

Cuánto se ha de contemplar paciente

que todo pasa, hasta el dolor sangrante,

que la luna adornada de espíritus

de piedra, pasa de largo en la noche.

 

Dónde buscar la memoria infame

que desea olvidar a costa de la vida,

no imploro que vuelva a mis campos

para así sobrevivir al infortunio.

 

Qué amargo se dice del latir del tiempo

cuando busca el perdón de lo no creado

mas viendo lo inhóspito de los hechos

es vital la justa batalla contra la ira.

 

Dónde volcar los miedos incautos

que vuelven y mustian la ansiada

senda de flores que creo y navego

y dónde marcharme y no perecer.

 

Cuánto he de buscar callada para hallarme

sentada en el río, mirando la cara que refleja

y saber que soy yo esa imagen clara

que no se desvanece al roce de un dedo.

 

Que todo pasa hasta el dolor sangrante

que en sangre se adapta a la herida insana

marchita mi casa y la carne que ansío

mas pasando todo no encuentro la calma.

 

 

 

LA SOFÍA LOREN ANDALUZA

Vino al pueblo, vestido como acostumbra, con su sencilla elegancia y el andar seguro, se hospedó en la única casa que daba camas y en una de esas habitaciones soñó su suerte y su futuro. Tan joven, tan sensible, tan heredero del arte, tan místico en su mirar y prendido se quedará de su esbelta figura, la “Sofía Loren andaluza” estaba ante sus ojos, con unas caderas insultantes y firmes y una cintura perfectamente diseñada. Era el placer de haber encontrado la belleza en sí y así ansiarla a solas, sabiendo que difícil sería hacerla suya, asirla de su mano y atrapar su futuro para compartirlo. Ya conoció en su hotel de Santa Elena a Rita Hayworth, impresionado por su belleza roja creo que siempre fue a la búsqueda y la encontró. Era el joven de los zapatitos blancos y ella una niña sin mar en su haber. El tiempo los trasladó a un mismo camino que hizo su remanso en la ciudad mora y de aquellos vestigios pueblerinos sólo quedó la sabiduría de los huertos, lo demás fue un camino hacia lo que hoy soy.